Fiscalía pide justicia por caos aéreo del 2010 en Barcelona

Fiscalía pide justicia por caos aéreo del 2010 en Barcelona

82 controladores aéreos de Baleares se encuentran señalados por la fiscalía bajo el delito de sedición, abandono de cargo y funciones, produciendo un terrible caso de caos aéreo en diciembre del año 2010. En el documento no se descarta que además de dos años de inhabilitación y una multa de 36.500 euros se les aplique una condena de 4 años de cárcel.

Se les acusa de no acudir voluntariamente y sin razones justificadas a sus puestos de trabajo en las torres de Palma, Ibiza, Mahón durante los días 3 y 4 de diciembre de ese año. Causa que sigue en Baleares sin resolverse aún en la jurisdicción penal y que se sigue en un juzgado de Madrid donde se encuentran afectados 119 controladores.

Caos organizado

Debido a una medida que entró en vigor esa semana donde se marcaba una norma de actividad aeronáutica con un máximo de 1670 horas anuales –que quizás pudiesen subir hasta 80 horas más– los sindicatos optaron por aplicar con completa alevosía y consenso distintas medidas de presión. Con ello se entorpecía, ralentizaba y paralizaba de manera masiva el trafico aéreo en todo el país fingiendo que estaban enfermos de distintos padecimientos físicos o psíquicos, la mayoría falsos, y rechazando así el poder trabajar y estar en condiciones de operar el tráfico aéreo.

Como consecuencia del paro encubierto se canceló el 60% de los vuelos programados en Baleares el día 3, (un total de 156 operaciones detenidas de 225 previstas), y luego otro 82% cancelado al día siguiente con 276 operaciones suspendidas de las 358 programadas. Los operadores al ver el caos aéreo generado regresaron a sus puestos de trabajo como si no hubiese pasado nada.

Justa retribución

Se le solicita al juez además de la condena de los 89 operadores, que estos se encarguen de indemnizar de manera solidaria a casi 309 personas que se vieron afectadas directamente por la situación. Igualmente, se reclama un resarcimiento de más de 1.2 millones de euros en total por daños morales, devoluciones de boletos que no tomaron, gastos de alojamiento que cancelaron, entradas de futbol, entretenimiento y teatro, comida, bebida, ropa que los pasajeros tuvieron que costearse aparte de sus gastos.

Sin medir las consecuencias

Algunos pasajeros sufrieron graves pérdidas y daños morales y emocionales, pues por ejemplo un hombre cuya madre falleció el día 4 y llevaba desde la jornada anterior intentando coger un vuelo a la península. Finalmente, no pudo volar ni asistir a su funeral. Para este caso la fiscalía reclama 60.000 euros. Otro usuario solicita 5.000 euros por daños ya que el caos de los controladores le impidió ser sometido a un trasplante de riñón, lo que le llevó a tener que tomar una sesión de diálisis de urgencia y estar bajo el riesgo de fallecer.

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